por Equipo Editorial Edmon
La historia de un hombre que dejó de tener sueño… y empezó a tener vida
Carlos no sabía que estaba cansado.
Se despertaba cada día a las 7:30.Se tomaba su café.Salía con su portátil a cuestas.Respondía emails, hacía llamadas, y tachaba tareas como si eso fuera vivir.
Pero por dentro… iba en piloto automático.
No era tristeza.Tampoco enfermedad.Era una especie de niebla constante. Como tener los faros del alma empañados.
Hasta que un día, mientras hablaba con su madre por teléfono, ella le soltó una frase que se le quedó clavada:
— “Hijo, ya no se te oye reír.”
No era un drama. Pero sí un aviso.
Y por alguna razón absurda, esa misma noche, Carlos se sentó en su cama… y la sintió como lo que era:una tabla sin compasión.
Ni comodidad, ni soporte, ni alma.Una cama sin descanso.
Buscó en internet sin saber muy bien qué buscaba.Hasta que cayó en Edmon.
Una web sin gritos.Tres colchones.Y una frase que no olvida:
“No vendemos colchones. Devolvemos descanso.”
Eligió el Supreme, de muelles ensacados, firmeza media-alta.Lo pidió.Y esperó.
La primera noche no fue mágica.Pero a la cuarta, algo cambió.
Se despertó.Pero esta vez no estaba cansado.Ni ansioso.Ni apagado.
Estaba… bien.Tan simple y tan potente como eso: bien.
Esa tarde, en medio de una reunión, soltó una carcajada espontánea.Y alguien dijo:— ¿Carlos? ¿Eres tú?
A veces no necesitas cambiar de vida. Solo necesitas dormir como si la tuvieras
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Y vuelve a ser esa persona que se ríe sin darse cuenta.
Porque el descanso no es un lujo.Es lo que hace que todo lo demás funcione.